Todos estamos marcados por nuestro contexto histórico, y el arte siempre es un exponente clarísimo de ello. Sin embargo, cuando una obra ha pasado a la historia, es también evidente que representa algo más que el reflejo de una época. Por eso, aunque contextualizarla es parte fundamental de nuestro trabajo, hay algo que sólo resplandece en el resultado final, y no siempre encontramos las palabras que lo explican. Es cuando decimos lo de «ha trascendido el tiempo…»
Pero si hay un compositor marcado por la política de su país hasta el punto de irle la supervivencia física, al igual que muchos de sus compañeros de generación, éste ha sido Dmitri Shostakovich. De ahí la desigualdad de resultados artísticos que le supuso escribir música al dictado de un régimen tan salvaje y analfabeto como lo fue el de Alemania hasta 1945. En su Quinta sinfonía la lucha es clara, pero afortunadamente quien sale vencedor es el autor y la calidad musical de la obra.
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