En un momento en que su reputación como compositor e intérprete estaban al máximo nivel, Mozart escribe el Concierto para piano núm. 21, una de las obras más conocidas de todo el repertorio. Nota a nota y compás a compás podemos demostrar su gran calidad, así como hablar de un contexto en que el desarrollo del instrumento es particularmente interesante. Sin embargo, se nos acaban las palabras cuando entramos en el segundo movimiento, un territorio de pura maravilla conseguida con los más sencillos elementos. Utilizado en numerosos marcos fuera del circuito estrictamente concertístico, el cine le ha rendido especial tributo en numerosas ocasiones, de manera especialmente remarcable en la película sueca Elvira Madigan, nombre con el que durante mucho tiempo se conoció la obra.
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