Edvard Grieg es sin duda el compositor noruego más internacional. En 1874, en los inicios de su carrera profesional pero ya bien reconocido en su país, recibió una carta del consagrado dramaturgo Henrik Ibsen (1828-1906) solicitándole la partitura para una puesta en escena de su maratoniano drama Peer Gynt. Contrariamente a lo que podría parecer por la frescura del resultado, Grieg no encontró el trabajo nada fácil. Sin embargo, la producción tuvo un gran éxito y el propio Ibsen reconoció que la música fue un factor importante del mismo. La enorme popularidad que han alcanzado algunos fragmentos de la obra, que han hecho vida propia en forma de las dos Suites para orquesta, así lo demuestra.
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