En el corazón de la música, tal vez en su esencia, encontramos la música de cámara. Pero más adentro habita un silencio que incluye todos los significados. En los seis últimos cuartetos de cuerda, género que Beethoven cultivó a lo largo de toda su trayectoria, encontramos un abanico expresivo que nos lleva de la desolación y melancolía más extremas a la alegría e incluso la euforia, pero también al grito de angustia que anticipa algunos de los momentos más impactantes de las vanguardias del siglo XX. Entremedio pasamos por todos los estados, incluida la irritación … Quizá por eso el editor le sugirió que publicara por separado la gran fuga que debía culminar el penúltimo, del todo excesiva como para formar parte de un género tan refinado. Quizá por eso, también, la partitura del último movimiento del último cuarteto incluye, como si las tuvieran que cantar el instrumentos, tres sorprendentes palabras: es muss sein? ( «Debe ser?»). La pregunta es tan enigmática como clarificadora, pues sólo cambiando el interrogante por un signo de exclamación se convierte respuesta.
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