Friedrich Nietzsche (1844-1900), cuyas fechas vitales le sitúan en el umbral del Siglo XX, subtitula su Así habló Zarathustra como “un libro para todos y para nadie”. Este conjunto de reflexiones en lenguaje poético escritas entre 1883 y 1885, a finales del Romanticismo, siguen siendo hoy igualmente enigmáticas y, en todo caso, no dejan a nadie indiferente. También resulta significativo que el propio Nietzsche afirme que Zarathustra “se podría considerar todo él música”. No es de extrañar pues que haya tenido varias secuelas musicales, como la del compositor Richard Strauss. Fascinado por la obra, en 1896 escribe un poema sinfónico con el mismo título que no sólo se ha convertido en una de las piezas más populares del repertorio (especialmente por su inicio), sino que ha tenido también consecuencias en las otras artes, la más conocida de las cuales es el uso cinematográfico que realiza Stanley Kubrick en 1968 en su 2001: una odisea del espacio. Así pues, el supuesto “para nadie” del subtítulo queda ligeramente puesto en duda, y hoy –cuando incluso el mítico año 2001, puerta de entrada al Siglo XXI, queda bastante atrás-, conocer la obra de Strauss implica conocer también todas estas referencias sin olvidar su altísima calidad musical.
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