Concierto para piano núm. 23

Mozart, W. A. (1756-1791).
W. A. Mozart
(1756-1791).

La serenidad y belleza que lo impregnan no excluyen picos de melancolía muy propios del autor. Técnicamente impecable a nivel compositivo (afirmación de hecho innecesaria ante cualquier obra suya), es uno de los pocos conciertos de madurez en los que nos escribe un primer movimiento siguiendo la más pura «doble exposición» clásica en la Forma de Sonata. Igualmente, es excepcional porque no es tan a menudo que Mozart nos deja escrita una cadenza. A pesar de no ser obligatorio utilizarla, ya que es un momento en el que se espera la libre improvisación por parte del intérprete, casi todo el mundo la mantiene: ¡qué regalo saber qué haría el propio Mozart ante la «página en blanco» que supone improvisar una larga sección al final de un movimiento! Siguiendo su propio y meticuloso catálogo, fue terminado el 2 de marzo de 1786, tan sólo tres semanas antes del siguiente, el Concierto núm. 24, de carácter mucho más intenso y dramático.