Rafael Esteve

Mozart, Neukomm y el «Réquiem de Río»

Al abordar el Réquiem de Mozart nos encontramos ante el fenómeno casi inexplicable de una obra inacabada y completada por varias manos que, sin embargo, sigue manteniendo su fuerza y ​​vigencia hasta el punto de que tal vez es la que más impacto aún produce en todo tipo de públicos dentro del repertorio de la música clásica occidental. Hijo de una generación inmediatamente posterior a su autor, el compositor austriaco Sigismund Neukomm publica en 1821 en Brasil, coincidiendo con los años previos a la independencia del país, una interesante revisión y ampliación del ya bastante impresionante final original.

Mozart, Cervantes y “el curioso impertinente”

Abordar una obra mozartiana equivale a encontrar una mina de genialidad y sorpresas inacabables, a veces bajo un aspecto aparentemente trivial. Así, entre otros muchos detalles inesperados, en su ópera Così fan tutte, con libreto de Lorenzo da Ponte, descubrimos la referencia al relato insertado en El Quijote que lleva como título “Novela del curioso impertinente”. Si tiramos del hilo, vemos como ambas obras recogen relatos anteriores que se ramifican de manera significativa y, cómo no, también aparecen en algún mito de la antigua Grecia. Podemos pues hablar de un arquetipo literario y psicológico común a todas ellas: la extraña forma de infidelidad a la pareja que tiene su detonante en la puesta a prueba de una fidelidad preexistente.

«Mozart y el doctor Mesmer»

Hoy apenas sabemos quién es, pero en su tiempo fue una auténtica celebridad científica, o paracientífica según desde qué perspectiva lo queramos ver… En todo caso, tanto el médico de origen alemán Franz Anton Mesmer (1734-1815 ) como su terapia «magnética», son mencionados en clave humorística por Mozart en una de sus últimas obras. Más allá de la broma y la caricatura social que suele incluir el género de la ópera buffa, veremos cómo el vínculo entre ambos personajes hacen de esta cita algo más que una mera referencia.

Concierto para piano núm. 1

El concierto, vehículo idóneo para el lucimiento virtuosístico, lo es también para la expresión de una dialéctica entre individuo y colectividad que el verdadero creador sabe llevar por caminos de enriquecimiento mutuo. Esta dicotomía llega a la síntesis de la mano de Chopin y sus dos conciertos para piano. Obras de juventud, el autor ya no cultivará más el género orquestal para reconducir su música hacia el intimismo del piano en solitario, o excepcionalmente junto a un pequeño grupo de cámara.

Concierto para piano núm. 2

Escritos casi simultáneamente, en realidad el Segundo concierto para piano es inmediatamente anterior al primero, pero fue publicado después. Por eso, como ocurre en muchas otras ocasiones, el orden numérico de la edición prevale sobre el de la composición. Tanto el uno como el otro son obras de juventud que obedecen a unas premisas muy específicas: la creación de un repertorio propio para el virtuoso itinerante que Chopin deseó ser al principio de su carrera. Ambos conciertos, y especialmente este “segundo” por el hecho de ser el pionero, constituyen dos joyas de juventud en las que ya despuntan los momentos de intensa carga poética que caracterizarán las posteriores etapas creativas del autor.

Nocturnos, Valses, Preludios y Baladas

Pocos nombres hallamos tan íntimamente asociados a un instrumento como el de Chopin al piano. Sin embargo, la hipersensible personalidad de este hijo predilecto del Romanticismo, pronto le aleja del rol estelar del solista de concierto y las dimensiones sinfónicas de sus primeras obras. Así, en plena juventud, a partir de su exilio en Paris, se concentra en un repertorio de «pequeño formato», pero intensísima carga poética.

Monográfico: «los conciertos para piano»

Pocos nombres encontramos tan íntimamente asociados a un instrumento como el de Fryderyk Chopin al piano. Obras de juventud, sus dos conciertos para este instrumento encajarían con lo que se espera de un virtuoso “nómada” actual, pero con un repertorio basado en la creación propia. Sin embargo, la hipersensible personalidad de Chopin nunca se sintió a gusto en este rol estelar. Por ello, estos conciertos implican el abandono de las dimensiones sinfónicas propias del género, en favor de un repertorio cada vez más centrado en obras de pequeño formato e intensísima carga poética que marcará el resto de su producción.