Juntamente con El Mesías, hay dos obras instrumentales de su autor que se han hecho populares en la misma mesura. Son la Música acuática y la Música para los reales fuegos artificiales. Se trata de dos legendarias suites para orquesta, a menudo con más anécdotas inventadas asociadas a ellas, que las que la propia historia (por si sola ya bastante interesante) nos deja como reales. Pero la producción de Handel en el campo instrumental es inmensa y adopta todos los géneros de su tiempo. Los conciertos para un instrumento solista, especialmente los conciertos para órgano que él mismo solía interpretar, los concerti grossi basados en el modelo italiano de Corelli, o las preciosas y enérgicas sonatas para flauta constituyen algunas muestras de tan extraordinaria producción.
Monográfico: «de la ópera italiana al oratorio inglés»
Un joven músico de la ciudad sajona de Halle consigue canalizar su vocación operística en la gran capital musical del norte que es Hamburgo. A partir de aquí los hechos se precipitan: lo que parecía un sólido punto de llegada, es sólo el inicio de una gran aventura musical y vital que le lleva hasta Italia, donde pasa unos años cruciales para su formación y conoce a los principales compositores de la época. Y nuevamente, después de encontrar un lugar de trabajo aparentemente inmejorable en la corte de Hannover, aún emigrará a Londres para iniciar una etapa de altibajos teatrales que acabará marginando la ópera, por la cual tan fuerte había apostado. Éste es el origen de un nuevo formato de oratorio que se convertirá en modelo de referencia tanto para sus contemporáneos como para sus sucesores.
Sinfonía nº 96, “Milagro”
Estrenada en Londres el 11 de marzo de 1791, la 96 forma parte de la serie de doce sinfonías que Haydn escribió para esta ciudad, las últimas de las 104 que compuso. Dicen que justo después del estreno cayó un enorme candelabro en la parte posterior de la sala sin que nadie se hiciera daño, ya que el público entusiasmado se había acercado al escenario para felicitar al autor. Todo un milagro que en realidad parece que se produjo en el estreno de otra sinfonía londinense, un par años más tarde. Como tantas veces, se non è vero, è ben trovato… En todo caso, el verdadero milagro es esta prodigiosa producción de 104 sinfonías del más alto nivel, junto con el resto de su obra; una carrera que ya en su tiempo le convirtió en el compositor de más prestigio en Europa.
Monográfico: «Las sinfonías de Londres»
Las 104 sinfonías de Haydn reflejan una evolución que culmina con el grupo de doce que escribe en la ciudad de Londres. Llenas de madurez, profundidad y sabiduría compositiva, pero no exentas de un sentido del humor omnipresente en toda su producción, darán el empujón definitivo a un género que llegará a ser uno de los principales del Romanticismo y el Siglo XX.
Monográfico: «Los cuartetos de Londres»
También conocidos como Cuartetos «Aponyi» o Cuartetos «Salomon», de entre los casi setenta compuestos a lo largo de más de cuatro décadas, estudiaremos los seis que Joseph Haydn compuso pensando en su estreno en Londres, ciudad donde pasará dos largas y significativas estadías que darán pie a sus creaciones de madurez. Además de sumergirnos en los detalles de su construcción, también intentaremos aclarar el porqué de esta proliferación de nombres…
Cuarteto de cuerda en Re Mayor, «La alondra»
Entre los cerca de setenta cuartetos compuestos a lo largo de más de cuatro décadas, destaca sin duda este, no solo por sus indiscutibles cualidades musicales, sino también porque resume el trayecto vital de un autor que, con casi 60 años y al final de una prolongada y fructífera carrera aislado del mundo en la corte de Esterházy (en la actual Hungría), queda libre de obligaciones por la muerte de su patrón y el desinterés hacia la música de su sucesor. Escrito precisamente en esta etapa de tránsito, fue publicado y estrenado en Londres, ciudad donde, aunque establecido en Viena, pasará dos largas estadías que darán pie a sus creaciones de madurez. A pesar de que Haydn no le pusiera ningún título, la delicadeza e ingravidez de su tema principal le han valido el sobrenombre de “La alondra”.
Las estaciones
De inspiración claramente handeliana, este oratorio profano de Haydn, es fruto de sus estancias en la ciudad de Londres durante los últimos años de su vida. No fue hasta entonces que quedó libre de unas obligaciones laborales que le tenían vinculado a la corte de Esterházy, esplendorosa pero aislada en territorio húngaro, mientras su música se divulgaba por toda Europa.
La creación
De inspiración claramente handeliana, este oratorio de Haydn, es fruto de sus estancias en la ciudad de Londres durante los últimos años de su vida. No fue hasta entonces que quedó libre de unas obligaciones laborales que le tenían vinculado a la corte de Esterházy, esplendorosa pero aislada en territorio húngaro, mientras su música se divulgaba por toda Europa.
L’anima del filosofo, ossia Orfeo ed Euridice
Al final de una prolongada y fructífera carrera aislado del mundo en la corte de Esterházy, Haydn llega a Londres con casi 60 años para pasar dos largas estadías que darán pie a los sus últimos grandes títulos. Es así como el 1791 nos propone una nueva versión del mito de Orfeo que se salta todas las convenciones operísticas de su tiempo. Por esta y otras razones, la obra no fue nunca interpretada en vida de Haydn y tuvo que esperar hasta el año 1951 para ser estrenada en Florencia.
Pagliacci
Con el rotundo “manifiesto” con que se inicia esta obra, se inaugura también una nueva tendencia hasta ahora inédita en el campo operístico. Así es como el Verismo se abre paso para conducir la ópera italiana, hasta entonces tan alejada de las miserias humanas, por la compleja transición estética del siglo XIX al XX. Los trágicos Payasos de Leoncavallo serán sus primeros portavoces en este ejemplo inmejorable de teatro dentro del teatro, o más bien, del drama de la vida más desfavorecida puesta en el centro de la pista de un circo.