La figura capital de Claudio Monteverdi nos guía a través de un instante mágico de la historia, al cual contribuyó con especial intensidad: el paso del Renacimiento al Barroco. Reviviremos esta transición con una obra también llena de magia que se ha convertido en eterna.
Monográfico: «los libros de madrigales»
Monteverdi, compositor entre dos épocas tan contrastadas como son el Renacimiento y el Barroco, encarna, como todos aquellos artistas a los que ha tocado vivir en la encrucijada de los tiempos, toda la fascinación y el riesgo que comporta pisar caminos nunca andados. Además de sus valores intrínsecos, propios del arte de más alto vuelo, y llenos de exquisitas y poderosas imágenes tanto literarias como musicales, sus ocho libros de madrigales, escritos entre los 19 y los 71 años, reflejan paso a paso esta aventura.
Cuadros de una exposición
Escrita en 1874, Cuadros de una exposición es una suite para piano integrada por diez piezas breves, conectadas por un fragmento titulado “Promenade” que va variando en función de los títulos que enlaza. Inspirándose en diversos cuadros del pintor y arquitecto moscovita Víctor Hartmann, íntimo amigo suyo recientemente fallecido, más que una imagen traducida a música, Músorgsky nos recrea la intensa impresión que le produjeron aquellos cuadros con otra paleta de “colores”, los cuales quedan aún más realzados a partir de la orquestación de la obra que Maurice Ravel realizó en 1922. Con Kiev bajo las bombas, la obra –y especialmente su final– adquiere hoy una resonancia que la hace aún más impactante.
Tosca
Basada en la obra teatral del escritor francés Victorien Sardou titulada La Tosca, estrenada en París en 1887 y convertida casi de inmediato en éxito internacional gracias en parte al trabajo de su primera protagonista –la mítica actriz Sarah Bernhardt–, la versión que en 1900 estrenan en Roma Puccini y sus libretistas consolida definitivamente este drama en el imaginario colectivo. Tomando Tosca como título, sin duda uno de los más populares del repertorio, encontramos una obra en la que afloran aspectos extremos del alma humana, algunos tan brutalmente impactantes que parecen incompatibles con el escenario operístico. Tomándolacomo personaje desbordante de pasión, Tosca se ha convertido en una de las heroínas por excelencia de la música vocal, asociándose también a voces y personalidades inolvidables.
La Bohème
En la destartalada buhardilla que comparten como habitáculo, los jóvenes bohemios utilizan el manuscrito del drama que uno de ellos escribe como combustible para alimentar el fuego… Así, extrapolando a París sus propias experiencias estudiantiles, evidentemente idealizadas y encajadas en el romanticismo tardío de la novela Escenas de la vida bohemia del francés Henry Murger (1822-1861) sobre la cual se basa el libreto, Puccini nos adentra en un mundo de sentimientos intensos plenamente imbuidos del ideal operístico de su tiempo. Obra de juventud, La Bohème marca la consagración de uno de los pocos músicos del movimiento verista que tuvieron éxito más allá de un único título, fenómeno que acabará elevando su autor, después de la muerte de Verdi, a la categoría de último “italiano universal” en el campo de la composición.
Turandot
Escrita en el año 1924, la última obra de Puccini es un fruto tardío del Verismo. Ya bastante lejos de la intencionalidad de retrato social que define este movimiento realista dentro la ópera, pero manteniendo sus principios musicales, Turandot nos lleva hacia el exotismo de una China cruel y legendaria, repleta de emociones de altísimo voltaje. El hecho de encontrarnos ante una obra inacabada, completada por otro autor y por tanto con un final abierto a diversas reinterpretaciones, hace aún más intensa la experiencia de escucharla.
The fairy Queen
El humor y la sutileza se dan la mano en una obra de toques surrealistas, los cuales sólo se pueden explicar desde su contexto histórico: el deseo de espectáculo de la Inglaterra de finales del siglo XVII. Henry Purcell pone a prueba nuestra capacidad de sorpresa a medida que vamos descifrando las veladas alusiones de un texto aparentemente inverosímil.
King Arthur
Un género bien original, el de la «semiópera» (una simbiosis teatral y musical también llamada en su tiempo dramatick opera), nos transporta de manera un tanto surrealista de la Inglaterra barroca de Henry Purcell a las legendarias regiones británicas donde el mítico rey Arturo es asistido no sólo por el mago Merlín, sino por personajes tan inesperados como Cupido o la mismísima diosa Venus.
EN CURSO EN LOS CENTROS:
Romeo y Julieta
Muy a menudo la palabra se traduce en música. Así, a lo largo de la historia, una obra fundamental del patrimonio literario como es Romeo y Julieta ha sido transformada en sonidos por varios compositores. Y también muy a menudo, por no decir siempre, la música es danza. De la mano de un “clásico del siglo XX”, podemos rendir homenaje, desde la música, a dos artes que le son esencia y hermanas.
Carmina Burana.
En el año 1934, el compositor Carl Orff quedó fascinado por un libro presidido por una inmensa ilustración de la Rueda de la Fortuna en la portada que llevaba el título de Carmina Burana (Poemas [del monasterio] de Beuren). Lo encontró casi por casualidad en un catálogo de antigüedades y, según él mismo nos dice, comenzó a musicarlo de manera febril. Así es como una de las obras más populares del siglo XX nos retorna a la Edad Media: la desenfrenada y siempre lúcida poesía de los goliardos medievales es la encargada de cerrar este gran círculo histórico.