Rafael Esteve

Cantata BWV 211, «Del café»

La Cantata del café nos muestra un J. S. Bach distendido al cual tal vez no estamos acostumbrados, pero que sin embargo existe y no es incompatible con la erudición y mística complejidad de muchas de sus obras más conocidas. Sólo hay que pensar en sus cantatas luteranas o en las pasiones… Pero a su lado también tenemos el Bach de las cantatas profanas, llenas igualmente de una inteligencia musical a la cual podemos sumar no sólo un delicado toque de humor, sino incluso una sutil crónica social de su tiempo. Aquí nos habla del fenómeno de la popularización del café, ligeramente pecaminoso por su sensual aroma y por ello mal visto que lo tomasen las chicas; de la relación entre padres e hijos, o incluso de los vestidos de moda en su tiempo. Y si queremos seguir mirando más allá  –o más adentro– de esta nunca mejor dicho deliciosa partitura, podemos ver al propio Bach, padre de numerosas hijas tal vez también amantes del café como sabemos que él mismo fue.

Los conciertos de Brandenburgo

Mosaico de color y energía, los Conciertos de Brandenburgo no sólo constituyen todo un reflejo de su tiempo, sino que se han convertido uno de los ejemplos más conocidos de quien, incluso en su faceta más lúdica y profana, hizo de la música la más trascendente de las artes.

Las Suites para orquesta

A lo largo de una vida profesional que le condujo por varias ciudades, Johann Sebastian Bach tocó casi todos los registros expresivos de su tiempo. Las Suites para orquesta nos muestran el aspecto profano y profundamente vitalista del músico más admirado por todos los músicos.

Monográfico: «las pasiones de J. S. Bach»

Las dos músicas de pasión escritas por Johann Sebastian Bach, la Pasión según San Juan y según San Mateo, como tantas otras grandes obras del repertorio más consolidado e interpretado desde hace algunos siglos, plantean tantas más dudas y abren tantos más caminos que no nos aportan respuestas cerradas. En este caso, resulta curioso observar que el primer catálogo de la obra completa de su autor, realizado por sus propios hijos, nos habla de la composición de cinco pasiones. ¿Cómo se explica esto? Podemos hablar de tres pasiones perdidas? O incluso de «pasiones inexistentes»? Trataremos de dilucidarlo en la medida que podamos, adentrándonos no sólo en los datos que buenamente nos lo pueden aclarar, las cuales salen en buena parte del marco contextual que las hizo posibles. Pero si nos atrevemos a dar un paso más y entramos a descifrar los símbolos y códigos que nos permiten entender mejor todo lo que nos dicen entre líneas, todo lo que abren a la intuición y/o a un conocimiento hermético que no necesariamente poseía su púbico y aún menos el púbico actual, vemos que es una música que va mucho más allá de unas premisas funcionalese en la liturgia luterana, para alcanzar un nivel de trascendencia realmente sobrecogedor. Buscaremos, en definitiva, una vivencia que, a pesar de la obligada distancia temporal, nos ayude a escucharlas desde dentro como si fuéramos su primer público, sus primeros intérpretes, o incluso como si las estuviéramos escribiendo nosotros mismos.

Monográfico: “Las pasiones inexistentes”

Este título, ciertamente enigmático, nos guía por el curioso y a la vez fascinante mundo de la atribución y reconstrucción de músicas perdidas. Nos podemos preguntar si, además de las dos grandes pasiones que han pasado a la historia del arte y la cultura universales (Pasión según San Juan y Pasión según San Mateo), J. S. Bach llegó a completar la serie de los cuatro evangelistas. La respuesta la encontramos en una Pasión según San Lucas que durante muchos años se le atribuyó erróneamente y una Pasión según San Marco de la cual sólo se conocen los textos.
Resuelto hoy el misterio, la primera ha quedado como pieza anónima sin más relación con el maestro de Leipzig que la anécdota de la falsa atribución. Respecto a la segunda, la certeza de que fue compuesta siguiendo la técnica de la “parodia”, es decir la reutilización de músicas preexistentes, nos permite varias alternativas de restauración.

Oratorios de Pascua y Ascensión

Plenitud barroca y vitalismo bachiano al cien por cien caracterizan estos dos oratorios escritos en 1735 en la ciudad de Leipzig. Tal vez menos conocidos que sus pasiones, podríamos decir que de alguna manera las culminan, completando y dando sentido al ciclo musical de la Semana Santa.

Monográfico: «las cantatas profanas»

El repertorio menos conocido de sus Cantatas profanas, nos muestra la inteligencia y refinado humor de un Bach inusitado. En connivencia con «Picander», el mismo libretista de las Pasiones, nos describe con delicada ironía situaciones propias de una época que en algunos momentos no parece tan alejada de la nuestra.

Monográfico: «J. S. Bach y la danza»

Muy a menudo, por no decir siempre, la música es danza. Sin embargo, mientras que en muchos momentos la llamada «música clásica occidental» entra directamente en el terreno de una música concebida para el movimiento, como en el caso del ballet, en otros la inmovilidad del cuerpo, al menos el del oyente, nos puede hacer pensar lo contrario. Entre estos dos extremos hay todo un campo donde de manera más o menos explícita se hace referencia a la danza, independientemente de que alguien se mueva o deje de hacerlo. Pensemos por ejemplo en los Valses de Chopin… Este es también el espacio que ocupan las numerosas Suites que Johann Sebastian Bach compuso a lo largo de una larga vida profesional, en la cual tocó casi todos los registros expresivos, vitales y espirituales que contiene la música. Y en todos ellos siempre hace danzar alguna fibra de nuestro ser.

«Simbolismo y numerología en la música de J. S. Bach»

Un debate habitual en torno a un lenguaje tan abstracto como el de la música, es si más allá de su aspecto formal las notas pueden tener un significado extramusical. El hecho es que, desde una descripción tan evidente como una flauta imitando el canto de un pájaro hasta la cabalística más sofisticada, se nos abre un amplio abanico de posibilidades donde la existencia de un contenido externo al propio sonido puede ser más o menos claro según sea la voluntad del autor de hacerlo explícito. Y es justamente a medida que nos alejamos de la pura evocación descriptiva para adentrarnos en el campo de la simbología, cuando el desconocimiento de ciertos códigos nos puede hacer dudar. En el caso de Johann Sebastian Bach, las dimensiones estética y semiótica (la pura belleza del sonido y sus posibles significados) llega a tal extremo que fácilmente nos puede desbordar, sobre todo cuando entramos en la simbología numérica. Ya sea fascinados por el uso de fórmulas crípticas o extasiados con una música difícilmente superable, a menudo los acabamos tratando por separado, cuando a lo que nos invita es a contemplarlos y disfrutarlos simultáneamente.

«Sextetos con carisma»

Chaikovski: Souvenir de Florencia / Schönberg: Noche transfigurada

Si en el Souvenir de Florencia Chaikosvki nos evoca la luz de Italia desde una mirada eslava, la Noche transfigurada de Schönberg nos sitúa en el marco previo al Expresionismo alemán con un lenguaje al límite de la tonalidad.