Dentro de nuestra actualidad, saturada de música mucho más comercial, encontramos también a Bach trascendiendo todas las fronteras. El vínculo con los Beatles, de entrada quizá desconcertante, nos invita a viajar por el inagotable mundo de las citas y trasvases musicales entre épocas y estilos supuestamente tan diferentes como son el clásico y el pop.
Mujeres compositoras a largo de la historia
Comenzando por Hildegard von Bingen, al alba del segundo milenio, son muchas las mujeres que han escrito música. Tal vez muchas más de las que pensamos, y ciertamente muchas menos de las que sus tiempos, e incluso la historiografía posterior, supo valorar. Dedicaremos una sesión monográfica a la memoria de algunas de las compositoras más representativas de cada época, dando lugar a una especial historia de la música paralela a la de sus colegas masculinos.
Réquiem
¿Qué tendrá esta obra, inacabada y completada por varias manos, que continúe siendo tan actual y cautivadora? Disipando la confusa aureola que siempre la ha envuelto, aclararemos conceptos y diferenciaremos la historia de la leyenda. Sin embargo, el misterio de esta inmensa creación seguirá –por fortuna– vigente.
Concierto para clarinete
Con toda la fuerza y sabiduría compositiva que comporta el hecho de ser la última obra que escribe para un instrumento solista, el Concierto para clarinete de Mozart es contemporáneo de títulos tan impactantes como el Réquiem o La flauta mágica. Con la complicidad de su amigo y virtuoso Anton Stadler, quien lo estrenó (y se quedó con el manuscrito, el cual se acabó perdiendo), este concierto no sólo marca un antes y un después en el repertorio para clarinete, sino que también nos muestra el proceso de desarrollo de un instrumento que justo en aquellos años iba consolidando las posibilidades técnicas con que hoy lo conocemos. Los diferentes formatos por los cuales pasa su diseño hacen que, para interpretarlo hoy, no sólo debamos reconstruir la partitura, sino que hace falta crear un instrumento especial que permita tocarla.
Concierto para flauta y arpa
Obra de extraordinaria belleza, el Concierto para flauta y arpa de Mozart coloca en primer plano las posibilidades expresivas de dos instrumentos maravillosos que demuestran encajar a la perfección.
Concierto para piano núm. 9
Como no podía ser de otro modo, la belleza inexplicable y la inteligencia musical más pura confluyen en una obra mozartiana de altos vuelos. Escrito a los 21 años para la pianista francesa Louise Victoire Jenamy (de aquí el erróneo título de “Jeunehomme”), tan rico en detalles como lleno de energía, delicadeza y originalidad, el núm. 9 marca un hito que parece imposible de superar, ni siquiera por la extraordinaria serie de conciertos propios que vendrá a continuación.
Concierto para piano núm. 20
A menudo emparejado con su luminoso compañero el núm. 21, en Do Mayor, que tan popular se ha hecho, el Concierto para piano núm. 20, en re menor, muestra un aspecto más dramático. Parece mentira que las dos obras sean fruto de un mismo aliento creativo. Y si el tiempo de composición de ambas fue relativamente breve, los acontecimientos ligados al estreno del núm. 20, los podemos calificar directamente de «trepidantes», ya que la fecha de finalización que figura en el manuscrito es la del día anterior! Esto implica como mucho un solo ensayo, lo cual es bastante arriesgado en una obra de elevada dificultad. Tenemos el sorprendido testigo en una larga carta que Leopold, el padre de Mozart, escribe a su hija Nannerl: Cuando entramos en la sala, el copista aún no había terminado su trabajo. Tu hermano ni siquiera tuvo tiempo de tocar el rondo de arriba a abajo, ya que tenía que ir supervisando la transcripción de las partes.
Concierto para piano núm. 21
En un momento en que su reputación como compositor e intérprete estaban al máximo nivel, Mozart escribe el Concierto para piano núm. 21, una de las obras más conocidas de todo el repertorio. Nota a nota y compás a compás podemos demostrar su gran calidad, así como hablar de un contexto en que el desarrollo del instrumento es particularmente interesante. Sin embargo, se nos acaban las palabras cuando entramos en el segundo movimiento, un territorio de pura maravilla conseguida con los más sencillos elementos. Utilizado en numerosos marcos fuera del circuito estrictamente concertístico, el cine le ha rendido especial tributo en numerosas ocasiones, de manera especialmente remarcable en la película sueca Elvira Madigan, nombre con el que durante mucho tiempo se conoció la obra.
Sinfonía núm. 38, «Praga»
Repleta de estilo galante y al mismo tiempo de un dramatismo sobrecogedor, contiene referencias internas que (entre otras conexiones, a cuál más sorprendente), nos anticipan la aún no escrita Flauta mágica… Sí, vale la pena hablar de todo esto con detenimiento.
EN CURSO EN LOS CENTROS:
Sinfonía núm. 40
Las 41 sinfonías de Mozart, especialmente las últimas, encarnan, desde la culminación del Clasicismo, la consolidación de un género crucial en el posterior Romanticismo. De entre ellas, la núm. 40, una de las más famosas, la encontramos a menudo trivializada como música ambiental en contextos inverosímiles. Repleta de estilo galante y al mismo tiempo de un dramatismo sobrecogedor, es sin duda una obra maestra de la cual vale la pena hablar con detenimiento.