Rafael Esteve

Falstaff

A los 49 años, aún en plena madurez artística, a pesar de estar ya desvinculado de los poderosos círculos musicales de la corte austriaca para la cual trabajaba, encontramos a un Salieri poco habitual en los repertorios actuales. Su ópera cómica Falstaff fue estrenada con gran éxito en Viena en enero de 1799, para pasar totalmente al olvido a partir de los inicios del siglo XIX, como casi todo el resto de su producción. Tal vez no lo deberíamos hacer, pero es inevitable la comparación con Mozart, con quien sucedió exactamente lo contrario… A pesar de que el uno gozó en su tiempo de todo el prestigio que al otro se negó, el mismo Salieri era consciente de la superioridad de su rival profesional. De aquí los celos que le llevaron a rubricar, ya desde el hospital psiquiátrico donde pasó los últimos años de su vida, el rumor de que fue él quien lo asesinó. Otra comparación inevitable dado el título que estudiamos, es con la obra homónima de Verdi sobre el mismo personaje y argumento escrita poco menos de un siglo después. Sin embargo, nosotros no estudiaremos este ingenios Falstaff salieriano desde la comparación con otras óperas o compositores, sino desde sus propios valores musicales y teatrales.

Monográfico: «Concerti con molti stromenti»

El hecho de ser el autor del grupo de cuatro obras más populares de todo el repertorio, hace que casi debamos hablar de dos Vivaldis: «el de Las cuatro estaciones» y el desconocido compositor de todo lo demás. En todo caso, indicaciones todavía hoy llenas de misterio como la de hacer tocar a los violines en «tromba marina«, o de contrastar como solistas a los primeros clarinetes de la historia junto a los mucho más ruidosos oboes, fagotes y trompas, nos muestran un Vivaldi original e imprevisible. Propios del vitalismo barroco más alocado, las diversas recopilaciones de lo que él llamaba Conciertos para muchos instrumentos (donde el término muchos, más que a la cantidad, hace referencia a la diversidad), siguen la misma tradición que inspira obras tan conocidas como los Conciertos de Brandeburgo de J. S. Bach.

Las cuatro estaciones

En la música de Vivaldi se respira una jovialidad y una energía que la hacen eterna, y seguramente esta es la causa de su gran popularidad. Sin embargo, tal vez nos sorprenderá saber que a pesar de su fama actual, no ha sido sino en un tiempo relativamente reciente que sus piezas han resurgido a la luz.

Lohengrin

Entre muchos otros aspectos a reseñar en un breve resumen, destaquemos como el siempre misterioso Lohengrin nos muestra el camino de un autor a la búsqueda de un lenguaje musical y literario que refleje sus ideales artísticos. Así, desde un argumento caballeresco que será recurrente en su producción, ya anticipa su última obra, el abiertamente místico Parsifal. Ambos títulos tienen en común la extraña y conseguida tarea de traducir a una música inefable la luz del Santo Grial.

Tristán e Isolda

El héroe Tristán, modelo de caballería, lo vence todo pero sucumbe al poder del amor. Isolda, mujer libre en una época, la Edad media, que no destaca precisamente por la emancipación, tiene el valor de desafiar todas las convenciones para seguir la inexorabilidad de su destino amoroso… Wagner sintetiza la apretada trama de los diversos romances medievales que explican este amor fatal, para presentarnos un drama extático donde la “acción” pasa en el interior de los personajes. Más allá de las implicaciones filosóficas y psicológicas propias de su tiempo –y que a la vez lo transcienden–, Tristán e Isolda inaugura, desde el corazón del Romanticismo, los caminos de la modernidad musical.

Los maestros cantores de Núremberg

Los maestros cantores de Núremberg, nos sitúa en un registro bastante alejado de la gravedad y trascendencia que a menudo llena los dramas musicales wagnerianos. Aunque arraigado también en tradiciones de origen medieval, como casi todos sus otros títulos, aquí nos evoca un contexto poético y musical para nosotros bastante desconocido: el de los Meistersinger, trovadores germanos de los gremios artesanales.

EN CURSO EN LOS CENTROS:

Barcelona: Escuela de Música Can Ponsic

Gerona: Escuela Municipal de Música (EMM)

Parsifal

Más allá de una creencia o una época concretas, el Parsifal de Wagner hace aflorar aspiraciones profundamente enraizadas en todo ser humano. Desde una simbología anclada en los antiguos mitos medievales de un ciclo artúrico que ya ha hecho revivir en otras ocasiones, aborda el tema del Grial que tanto material literario y artístico ha originado hasta la actualidad. Y lo hace –después de más de un cuarto de siglo de gestación y con la certeza de estar escribiendo su última obra– con una música extraña, casi declamada en muchos momentos, pero de enorme sensualidad sinfónica y coral en otros, que representa la síntesis y depuración final de los principios musicales y teatrales que ha ido elaborando a lo largo de toda una vida. El resultado, una obra inclasificable (¿Sacra o pagana? ¿Genial o pedante? ¿Iniciática?…)  que, como vemos, plantea tantas preguntas como visiones aporta a la conciencia eterna del misterio de vivir.

El anillo del Nibelungo

Para entrar en esta otra dimensión temporal que representa el “tiempo wagneriano”, nos tenemos que olvidar de toda prisa. En las varias sesiones dedicadas a la Tetralogía El anillo del Nibelungo, encontraremos las claves comprender y disfrutar de una inmensidad que, paradójicamente, parte de diminutos motivos musicales. Además de explicar su estructura musical y literaria, así como su contexto histórico, también situaremos esta obra magna en el marco de una sorprendente mitología nórdica que el autor reconstruye a partir de los fragmentos transcritos de una tradición oral casi perdida.

El oro del Rin

La piedra de oro que garantiza el equilibrio cósmico desde el fondo del río Rin es robada para convertirse en un anillo de poder absoluto. Al mismo tiempo, los dioses, cegados de megalomanía, se hacen construir una fortaleza con pretensiones de eternidad. Así se inicia una historia de consecuencias insospechadas, presente en tantas otras muestras artísticas desde la Edad Media hasta las más recientes variantes cinematográficas. 

La Walkiria

Comienzan a aparecer seres humanos en el relato wagneriano: una pareja de gemelos engendra un héroe, la muerte del cual devolverá el oro a las aguas primigenias. En otro plano, Brunilda, una de las walkirias (las amazonas divinas del olimpo nórdico), queda dormida sobre una roca rodeada de fuego en un final de alto voltaje emocional y musical que rebosa romanticismo por cada compás.